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Su padre era vendedor en la tienda de electricidad del pueblo. Él siempre soñó con subir al cielo. Y estuvo soñando hasta los 23 años, cuando alguien le dejo una guitarra en las manos. Entonces empezó a tocarla escondido del resto de las personas.
-Me daba miedo ser descubierto con la guitarra...Imagínate, Sr. Landy, que me llegan a ver flotando por la habitación con la guitarra en las manos...¡para que te dé un infarto! Por eso, nunca tocaba en casa y me iba al bosque.
Kelmi, que así se llama, desarrolló rápidamente una voz hermosa. Cuando esto pasó, sus levitaciones se convirtieron en auténticos vuelos de gran altura.
-¿Has subido a la estratosfera alguna vez, Sr.Landy?
-Una vez, pero casi no me acuerdo. Hace ya demasiado tiempo.
-Tendrías que volver conmigo una noche. Es preciosa.
Y aquí estoy: volando por la estratosfera. Aunque he venido sólo, Kelmi no me ha podido acompañar porque es un hombre muy importante y ocupado. Gracias a un cassette que me regaló he podido volar hasta aquí, desde donde os estoy escribiéndo, mientras escucho su voz y su guitarra.
Gracias por los comentarios. En Landylandia hay una flor que crece con vuestras palabras. Ya os la enseñaré otro día. Cuando vuelva.
Un abrazo,
Sr. Landy.
Sr. Landy.

